12 noviembre 2007

Si se juntaron los de Soda...

... ¿que esperan Skay y el Indio? Es el pensamiento que me circula por estos últimos días.
Me es difícil imaginarme al Indio y a Skay anunciando que se vuelven a juntar para hacer uno, tres, o diez recitales. Imagino que si eso sucede va a ser con un disco nuevo (y "nuevo" significa que tenga diez u once temas nuevos, no remakes) y algún par de recitales, que seguramente no van a ser cinco estadios Monumental.
Confieso que le hice caso a la negra Poli, cuando dijo "vallan a ver a Soda": yo tenía curiosidad y mi novia se había ganado un par de entradas en el laburo. Si bien el recital no estuvo mal, creo que había mucha gente que se había equivocado de lugar ahí, porque nadie saltaba, nadie cantaba las canciones que no eran conocidas. Daba la impresión que, de la misma manera que se compran un par de zapatillas o una cartera Ricky Sarkani, se habían comprado la entrada para ostentarla diciendo "yo fui a ver a Soda". Tal vez sea que una banda necesita un par de quilombos en la entrada para que quien valla lo piense bien, y solo se mande si realmente ama a la banda.
El recital estuvo bueno, pero medio apagado. Por ahí me daban ganas de decir "loco, yo no soy sodero, pero alguien debería estar haciendo pogo, ¿no? Déjense de joder. Yo seré ricotero pero Soda es una buena banda, ¡hagan pogo!" Pero a menos que el tema fuese uno de los archifamosos y super conocidos nadie más que unos pocos verdaderos fans los cantaban. Recuerdo que Cerati mismo dijo "faltó energía esta noche, ¿eh?"
Bueno, la experiencia sirvió para recordarme por que soy ricotero y no sodero. No puedo decir que no hablo con experiencia porque fui con ganas de disfrutar un show y lo vi "flojito-flojito", cuando uno mucho menos aparatoso de los Redondos me voló la cabeza en el '97. Encima quedé tan atrás que no podía ver el escenario porque me lo tapaban las cabezas de la gente, y tuve que verlo por las pantallas gigantes.
Pero por lo pronto, no pareciera que "Sopapa" y "Viridio" tengan intenciones de juntarse. Atrás quedaron los rumores que metió Pergoilini en su programa "¿Cuál es?" de que se estarían juntando. Atrás quedaron los rumores de la revista Paparazzi de que se habían reunido secretamente en el salón privado de un bar para discutir su regreso. Pero, si algún día regresan, estoy seguro que, aunque seamos 30 fanas los que quedemos en pie, vamos a derrumbar el Glaciar Perito Moreno con nuestro pogo.

24 diciembre 2006

Juanse Paranóico: el eterno detractor.

Creo que todos conocemos este tema de Los Ratones Paranoicos:

Ya morí (Ratones Paranoicos)

Yo quiero ser un héroe
que toda la gente se crea
que sólo tomo vino del peor.

Que soy un bolchevique.
que no me importa el dinero
y que me gusta mucho el rock'n roll.

Ya morí, ya morí de espaldas, nena
ya morí, ya morí la noche entera
ya morí, ya morí y nadie se entera.

No traten de encontrarme
no salgo yo a ninguna parte
prefiero caminar por mi mansión.

Toda esa pobre gente
los que se mueren de repente
espero que ahora estén mucho mejor.

En la última nota había mencionado aquel tema que tantas veces fue referido como el tema en el que "se critica a los Ratones Paranoicos", y a su vez mostré que en realidad hay sobrados motivos para creer que el tema no se refería a los Ratones Paranoicos justamente.
Las críticas de Juanse hacia los Redondos, y más fervientemente al Indio Solari, se prolongan desde hace un largo tiempo. El contenido de dichas críticas se ha movido desde lo artístico hasta lo humano.
Pero Juanse Paranoico no es el único detractor de los Redondos. Diversas personalidades, como Charly García y Walter Giardino (la lista sigue) han declarado en contra de Los Redondos y el Indio Solari, contra quien dichas declaraciones suelen estar enfocadas.
La mayoría de los detractores de Los Redondos suelen fundarse en argumentos que serían válidos si se desprendiesen de algo que no fuese una interpretación desafortunada. En la amplia mayoría de los casos, el mito de Los Redondos prevalece sobre la verdad, dando lugar a falsas interpretaciones del fenómeno.
Un ejemplo claro de lo anteriormente dicho es la declaración a la prensa, que Juanse Paranoico hizo: "¿Por qué la policía puede hacer en un clásico donde van 80 mil personas que el espectáculo empiece y termine? A ellos les pasa lo que les pasa porque no la llaman. Como no quieren gastar guita en nada, no llaman ni a la cana, no hacen nada. Después sí la llaman. Entonces después la cana viene fisurada, porque la llaman cuando se armó el quilombo, ahí sí vienen a reprimir." Y no se demorará mucho en destacar algunas cuestiones:
  1. El fútbol tiene más muertos que los recitales de los Redondos. Hay violencia, no solo a la salida, sinó adentro del estadio. Existen multiples denuncias acerca de los dineros que la AFA y los clubes distribuyen para silenciar los incidentes ocurridos.
  2. Soy testigo ocular y prescencial: los disturbios los empieza la policía. Cuando la gente está saltando y cantando la policía (que ya estaba ahí hacía bastante) los empieza a azotar a la gente contra la pared... y los chicos reaccionan.
  3. En un recital de los Redondos nunca sucede nada dentro del estadio, exceptuando al desafortunado incidente del tramontina y, por supusto, los "pasados de rosca" que son llevados a la enfermería, o los pibes que se accidentan por treparse a los alambrados. Esto sucede por lo que dije en el primer punto.
  4. La policía va, la llamen o no, le paguen o no. Siempre caen y ese es el problema.
A su vez, afirma que "si vos ves lo que pasa afuera no podés arrancar el show". En la década del 80' los disturbios estaban en los recitales de los Ratones... y juanse nunca suspendió un recital por ellos.
Y ya que estamos, Indio Solari declaró en una ocasión: "Nadie puede estar orgulloso de que estemos regidos por instituciones como las policiales. Es ofensivo para la condición humana y a quiénes más les molesta algo así suele ser a los jóvenes, que son mucho más idealistas que uno y no tienen ninguna complicidad con el medio [...]. Lo que tratamos de hacer es que en los ámbitos donde tocamos no haya policía, porque esto siempre genera quilombo. Lo que no podés proteger son las adyacencias del estadio."
Volviendo a la letra de "Ya morí", en ella se pueden observar muchos de los típicos errores de los detractores "superbocas" que juzgan la postura de El Indio en base a los mitos populares y los maldichos de la prensa.
Empezemos por decir que "El Indio" nunca dijo, ni pretendió dar a entender, que solo "toma vino del peor". Muy por el contrario, el ha afirmado que en su casa siempre hubo champagne, que no ha tenido para pagar el alquiler en otras épocas, pero siempre le gustó darse algunos lujos. El no niega tener dinero, pero se opone a despilfarrarlo ostentandolo. Le gusta vivir con lujos que le gratifiquen a el, tomar buenos o los mejores whiskeys, tener un estudio de grabación en su casa, pero de ahí a sacarse fotos en la revista Caras mostrando la casa... no, eso no. Le gusta lo que el dinero permite, lo que no le gusta es ostentarlo y refregarselo en la cara a la prensa. El mismo lo ha declarado así y nunca negó un solo centavo de lo que tiene.
Francamente, opino que Juanse tiene un problema frente al espejo: el se ve parecido a Jagger, siente que hace una música muy similar a la de los Stones (que no por eso se transforma en un Stone). Pero esas semejanzas que el siente en su corazón no las siente en su bolsillo. Entonces un día vió una banda que nunca le vendió el alma a una discográfica, que grabó siempre lo que quiso grabar y no lo que un señor de saco y corbata les decía que tenían que grabar, y que después de tocar en bares y hacerse un publico, empezaron a llenar teatros, clubes, estadios...
Y si se me permite citar una nota de Fernando García a Juanse. En esta nota Juanse critica un aspecto de los Redondos, y cuando el periodista le contesta Juanse se contradice:
Juanse: "Los Redondos no hacen rocanrol. Nosotros podemos hacer temas más melódicos pero no dejamos de sonar rocanrol. Pero otra cosa muy distinta es que uses estructuras que son netamente pop y las hagás pasar por rocanrol [...]"
Fernando García: "¿Que tiene de rocanrol el tema del disco de Mercedes Sosa con Charly García en el que tocaste la guitarra?"
Juanse: "Todo. El tema se llama 'Cerca de la revolución'. Ya que tenga la alabra revolución es suficiente y mi solo de guitarra es rocanrol".
Sentemos cabeza: está diciendo que por el solo que aparezca la palabra "revolución" ya es suficiente. Juanse está diciendo entonces, que no importa que tipo de música, ni que instrumentos, ni que estructuras se usan en una melodía determinada, sino su espíritu. Si lo importante es el espíritu rebelde, entonces no tiene nada que ver usar estructuras pop o no en la música: lo importante es tener un espíritu rebelde. El espíritu rebelde de las letras de los redondos es mucho más fuerte que el de las letras de Juanse, de modo que no tiene absolutamente nada que decir al respecto.
Creo que Juanse debería mirarse en las fotos que le han sacado los periodistas: siempre amargado. Deberíamos plantearnos todos cuanto caso tenemos que hacerle a una persona que nunca se le ha visto una sonrisa sincera en público. El Indio Solari no es un tipo de sonrisa fácil, pero no anda con cara de "estoy enojado con el mundo", sinó más bien con una expresión relajada, seria, pero no enojada.
Juanse debería cerrar su boca y dedicarse a tocar rock. Si para ganar unos mangos más necesita degradar al púbilco de las otras bandas (degradarme a mi, tratarme como tarado, o idiota) entonces no se merece mi respeto.

06 noviembre 2006

Bandas derviches y mortales escabeches

Todos recordamos aquel tema de "Un baión para el ojo idiota" que decía:
Rock maravilla para todo el mundo
que gocen los ratones
Ese es el famoso tema que "critica a los Ratones". Un buen ricotero (y yo me considero uno) sabe lo conoce al Indio lo suficiente como para saber que si el se hubiese estado refiriendo a los Ratones Paranóicos, se hubiera tomado la molestia de escribir "Ratones" con "R" mayúscula. Eso te lo enseñan en la primaria: un sustantivo propio, va con mayúscula. La palabra "ratones" está escrita con minúscula, por lo tanto no es un nombre (sustantivo) propio, y no se puede estar refiriendo a los Ratones, sinó a algunos "ratones" (de los que comen queso, no los que imitan a Jagger). En todo caso, el uso de la palabra ratones no me parece más que una desafortunada coincidencia.
"Noticias de Ayer, ¡Extra! ¡Extra!" es un tema que, muy lejos de hablar de los Ratones, habla de las frivolidad con la que los noticieros de la televisión tratan la información: dándole importancia a cosas poco importantes para tapar las que si son importantes.
La estrofa de hoy seguía:
Bandas derviches, mortales escabeches
mostrando sus trucos
¿Sabe algún Paranóico por ahí qué es una "banda derviche"? Bueno, vean la foto (fuente: Wikipedia) Esto es una "banda derviche". Sucede que muchos creýeron que "derviche" era una suerte de insulto.
Analizando el formato de la poesía de "Noticias de ayer", uno puede encontrar que todas las estrofas contienen dos ideas: la primera en los dos primeros versos, y la segunda en el tercero y cuarto verso. Considerando esto, y suponiendo que efectivamente, por alguna razon, el famoso "que gocen los ratones" se refiere efectivamente a los "Ratones", tendríamos dos ideas totalmente separadas. Por un lado "Rock maravilla para todo el mundo / que gocen los ratones" ... ¡¿eso se puede considerar una crítica?! y por otro lado "bandas derviches, mortales escabeches/ mostrando sus trucos" ¿dónde está el palo a los Ratnes? Yo sigo sin verlo.
Llego a la conclusión que Juanse lleva 15 años enojado al santo botón.
Un saludo a los 2 o 3 quiue me visitan, y gracias por pasarse. Hasta la próxima.

20 octubre 2006

Relato de una banda inconsololable

Me borré por un par de semanas. Me fui a visitar a mi novia que vive un poco lejos de mi casa (en Wilde) así que no tuve tiempo de postear nuevos artículos.

Hoy quiero compartir una experiencia con ustedes. Lamentablemente pude "descubrir" a los Redondos en el año 1996, en pleno gobierno del infame, corrupto y perverso Menem, y como gente del "Interior" e hijo de un laburante de la construción, fui de los primeros en sentir el efecto de la pobreza que más adelante se esparciría como peste por todo el país. Nunca fui un listo de pesos, y desafortunadamente, con solo 15 años y sin una moneda para poder darme el lujo de comprar los discos o cassetes siquiera, no podía ir a los recitales y mi corazón lloraba cuando tenía que conformarme con ver el espectaculo que Crónica TV armaba en torno a los disturbios que se desarrollaban alrededor.

Llegó el día en que, por un capricho de la vida, las cirscunstancias me sorprendieron en forma más que favorable: en diciembre del '97 los Redondos iban a tocar en Santa Fe, a 30 kilómetros de Paraná (dondé yo vivo), y milagrosamente ¡tenía la plata para mi y dos amigos más!
Apenas me enteré les conté a mis dos amigos ricoteros y me dijeron que en ese momento no tenían la plata, entonces les dije que se las prestaba... y no puedo olvidarme como brillaban esos ojos. Compré las tres entradas en el local, y luego de resolver algunas minucias (nos habían tocado puertas diferentes, pero queríamos entrar todos juntos, de modo que las cambiamos para entrar todos por la "B") ya estabamos listos.

Creo que el hecho de haber asistido a esa "misa" me marcó para siempre, me bautizó en la "Santa Fe de Patricio Rey", a mi y a mi amigo Horacio ("El Negro"). Mi otro amigo, Juán, dudó de poder tener la plata algún día para poder devolvérmela así que decidió no ir (¡Que falluto! ¡ya le había comprado la entrada!) y después de eso, su ricoterismo se fue desvaneciendo. Creo, a partir de ahí, que uno no puede ser un ricotero hecho y derecho hasta que no va a un recital: uno puede desviarse por otras bandas (a mi me pasó con Pink Floyd) pero siempre vuelve a los Redondos, como que fueran "el primer amor". La entrada que sobró la usó mi viejo, que tenía curiosidad por ver que era eso que nos volvía tan locos.

Llegó el ansiado sábado 13 de diciembre, a partir de allí declaré al 13 fue mi número de la suerte y mi día favorito de todos los meses. Mi viejo se había dispuesto a llevarnos en la camioneta, así que a las 15 horas pasamos por la casa de Horacio, quien subió sin decir una palabra más que "hola". No puedo olvidarme de la mirada perdida que tenía, su respiración estaba agitada, parecía estar sumergido en un frenesí interminable. Seguramente el notó lo mismo en mi. Se había puesto su remera ricotera más vieja, una que tuvo una triste anécdota, cuando la pintura acrílica de su estampado se achicharró con el calor de una fogata que hicimos en una pesca fracasada unos meses antes. Yo me había puesto una remera blanca, lisa: siempre disfruté vestirme con esa "sobriedad-indiscreta".

En el caminó, ya saliendo de Paraná, juntamos a una parejita de Concordia que estaba haciendo dedo: el novio se escondía mientras la mina paraba algún auto. Y nosotros paramos, pero no por la mina (al vago ya lo habíamos visto) sinó porque eran ricoteros, que querían sentir lo mismo que íbamos a sentir nosotros. Ellos tenían más experiencias que nosotros, y en ese ratito que duraba el viaje nos contaron un montón de anécdotas que en medio del frenesí se me olvidaron.
Llegando a Santa Fe, la parejita se apresuró a bajarse. Mi viejo se puso a buscar un lugar donde estacionar. Mi corazón latía al unísono con aquél bombo que sonaba en alguna esquina lejana e ignota, pero que sabíamos que significaba: "se viene el día en tu corazón".

Bajamos. Caminamos con ganas de correr hasta la puerta del estadio. Llegamos hasta la primer barricada, la polícía vigilaba celosamente que nadie pase. Eran las 16hs. Gente que llegaba. Acentos de todos los rincones del país. Trapos al viento. Cantos contra Cerati. Cantos contra Menem. Recuerdo que cada tanto, uno empezaba a aplaudir y cantar la letra de una canción y todos se prendían. Y era una fiesta. Y todos éramos feclices, todos amigos, hermanos para siempre.

Se empezó a llenár de gente. La policía se empezaba a poner más molesta, más autoritaria. Y mienttras más prepoteaban, los cánticos contra la "Yuta" se hacían más intensos, más sarcásticos, más furiosos. Aparecieron las primeras represiones que no pasaron a mayores. Recuerdo un pibe al que lo tanteaban de arriba a abajo, no se podía entrar con alcohol, pero en una mano llebava una caja de vino, y en la otra ¡el porro más grande que vi en mi vida! Pasó, como si nada. "Está bien", dije (por aquellos días era un pendejo inocente, y la palabra "porro" me daba algo de miedo).

Pasamos, y cerca de la puerta del estadio se armó una de piedras, cascotes, palos y milicos que golpeaban gente. Yo lo vi, el quilombo lo empezó la cana: estaban todos los pibes tranquilos y la cana los empezó a bardear... y los pibes reaccionaron ante lo que sintieron como una ofensa.
Zafamos las piedras y entramos al estadio. Eran las 18hs. La cancha medio vacía, parecía una laguna: había llovido el día anterior, y aunque ese día estaba soleado y radiante, hacía mucho frio.
Mi viejo fue a las plateas, pero nosotros pasamos derecho al campo (al final la puerta no importaba, todos entramos por la misma).

El agua nos tapaba los tobillos y no pasó mucho hasta que alguien descubrió que arrancar pasto y tirarseló a otro era algo divertido... sucio, pero divertido. Nos pusimos a hablar con unas minas venidas en tren desde Buenos Aires. Andaba un loco dando vueltas por el campo con una mochila, las zapatillas, y nada más: totalmente desnudo. Abrazaba a cuanta mina se le cruzaba, y se comió más de una patada por parte de los novios. Las chicas de Buenos Aires nos contaron que ya venía así en el tren, solo que en el tren andaba con un impermeable ¡transparente! ¡Que drogadura que debe haber tenido!

Empapado hasta los huesos, me moría de frio, pero eso no importaba: ¡Iba a ver a los Redondos!
No se en que momento se pasaron las horas, pero en un momento me di cuenta que ya estaba oscuro. Pregunté la hora: me dijeron "las nueve". Sentía que estaba bastante rodeado de gente y me di vuelta para ver el estadio. Lo que vi fue impresionante: el estadio colmado de gente en el campo y las plateas, los trapos ondeando al viento, iluminados por las luces verdes y rojas de las vengalas, cuyos humos brillaban con el color de éstas... Recuero que entonces tomé conciencia de ese sonido que solo se escucha cuando hay mucha gente alentando en un lugar: "EEEHHH, OOOHHH". Cada tanto se distinguía un canto entre los otros, y se hacía más potente, y, cuando acordabas, los estaba cantando yo, y todos los que estaban alrededor mío.

Me costaba girar, estaba muy apretado de gente y entre las prieras filas, a pocos metros de la valla. Sentía calor, mucho calor. Rogaba por un poco de agua. Le pedí a un loco que andaba por ahí que me convidara con ese "bidón de agua" que llevaba: era vino blanco... ¡que rico! Yo sabía que hacía frio, pero tanta gente transmitía un calor que te sofocaba. En un momento levanté las piernas, me despegué del piso, pero estaba tan apretado que no me caía, mis pies no tocaban el piso: yo flotaba.

Pasó el tiempo y el éxtasis se hacía cada vez más intenso: el ruido que hacía cada tanto la máquina de humo retumbaba en todo el estadio, captaba su atención, todo se volvía silencio. En un momento, entra un tipo corriendo al escenario y coloca el microfono en su pie. Luego se retira. Todos los entendimos: "ya viene". Entran corriendo Sergio, Walter y Semilla. Inmediatamente Skay. Empiezan a hacer un ruido cacofónico. Por último entra el Indio, toma el micrófono y dice "¡Holaa!"... ¡El pibe de los astilleros empieza a sonar! ¡Y el estadio es una locura! ¡La gente salta y canta!

Fue unos meses a Caseros y su "strato" roja.
Se hizo un torbellino que hoy suena en la radio...

Escribir estas lineas me hace revivirlo, me siento allí, esa locura... Ahora mismo tengo ganas de cantar, ¡de gritar! ¡de saltar! ¡Me estoy quemando vivo!

El resto del recital fue un trance. ¡Dios! ¡es todo tan borroso!

Me acuerdo que quedé atrás de un tipo que estaba prendido a la valla. Estube tan cerca que podía ver que partes de la cabeza del indio tenían pelo y que partes no, podía ver las venas saltándosé en la cara de Skay durante sus solos más furiosos. Estaba muy apretado, tenía que hacer mucha fuerza para mantener esa posición. Recuerdo también que pasaban los borrachos y desmayados por arriba de la gente, en una suerte de pasamanos, y los agarraban los de seguridad que los llevaban a la enfermería. Me acuerdo que varias veces mé caí al barro, y mis hermanos ricoteros hacían fuerza para despejar al rededor, ayudaban a levantarme y me preguntaban: "¿estás bien?". Yo también ayudé a levantarse a mucha gente, y también les preguntaban si estaban bien. Era eso que nos unía, que nos hacía hermanos: nos queríamos y nos cuidábamos.

El show terminó, la banda se retiró y mis hermanos gritaban a coro "¡Ji, ji, ji!". La banda volvió y el indio agarra el microfóno y dice algo como que lo habían convencido. Repitió "Ji, ji, ji".

No lo soñéeeee, eeehhh...

¡Mi cabeza explotaba! ¡Saltaba para todos lados! ¡Cantaba con todo lo que me daba la voz! Nos abrazábamos y cantábamos hasta el limite de lo que nuestras cuerdas vocales podían. Eslotamos en la locura, en la emoción, en ese "perfume al filo del dolor".

Finalmente la fiesta terminó. Empezamos a dejar el estadio de a poco. Mi remera blanca había quedado de un color marrón barro. Tenía barro en el pelo, en las orejas, la nariz y los poros (tuve que bañarme tres veces para sacarme todo el barro, y la remera no se recuperó jamás).

A partir de allí vago de lugar en lugar, buscando algo que me haga sentir lo mismo... pero no lo encuentro. Se muy bien que hay cosas que solo se dan una vez en la vida y a mi se me dió. Puedo levantar la frente y decirle a todo el mundo que yo estuve ahí, viví esa fiesta, esa pasión. Se lo tengo que decir a todo el mundo: Nadie debe morir sin ver a los Redondos, aunque sea una vez.

10 octubre 2006

Skay Beilinson: con "S" de "sicodelia" y "B" de "buenísimo"


Es el momento en que todo el mundo me va a decir "¡Ignorante! ¡se dice 'psicodelia'". Pero no me importa, el título quedó lindo.
Ya se que me estube ausentando por unos días, es que me fui unos meses a ceseros (con mi strato roja). ¡Mentira! Estuve estudiando para rendir un exámen.
Había prometido una nota sobre Skay y eso es lo que hoy voy a tratar: Eduardo "Skay" Beilinson.
Su verdadero nombre es Eduardo. Comenzó su comunión con la guitarra a los 8 años. En aquellos días su repertorio se reducía a unas pocas zambas, aunque con el tiempo se fueron sumando algunos temas de los Beatles.
A rededor de los 15 años, más presisamente en 1968, el destino lo llevó a París, junto con su hermano Guillermo. El "Mayo Francés" era algo fresco aún, y todavía vivo: el barrio donde residía era testigo de frecuentes manifestaciones, en una de las cuales Eduardo (Skay) es golpeado por la policía y arrestado junto con Guillermo. Ello condujo a su extradición de Francia, y de allí partieron a Londres. Allí el rock y la psicodelia era la regla: Hendrix y Floyd hacían olas en la corriente del Támesis. Se comienza a vincular a la comunidad hipppie, pero sus padres, percatados de que tanto Eduardo como Guillermo, iban por "el mal camino" los hicieron volver a Buenos Aires.
Desde Londres, Skay trajo un amplificador Marshall, una guitarra Gretsch y un wah-wah (todo un Hendrix el muchacho). El mito atribuye a dicho A Skay el haber traido con sigo "el primer amplificador Marshall en pisar el la Argentina".
Se puede decir que volvió calentito... con muchas ganas de empezar una banda: y allí nació Diplodocus Red & Brown (¿alguien pensó en el nombre de aquella Banda ingllesa llamada "T-Rex"?). Diplodocus estaba integrada por Isa Portugheis (¡sí! ¡El mismisimo Isa!) en la batería, Bernardo Rubaja en el teclado, el "Topo" Daloisio en la guitarra y Eduardo (Skay) en el bajo. Sí, en el bajo: por aquellos días no se consideraba muy buen guitarrista.
El apodo "Skay", según se comenta, se lo ganó el día en que una chica le dijo que "tenía los ojos azules como el cielo". "Sky", cielo en inglés, se pronuncia "Skay"... ¿nos entendemos?
Llegó el día en que Guillermo le contó que junto con un amigo suyo a quien apodaban "El Indio", estaban haciendo una película y que le gustaría que el se encargase de la parte musical. Allí se conocieron y así comenzó a funcionar la banda que dos años después se embarcaría a Salta en el "Expreso Imaginario" y desembarcaría finalmente en Lanús para dar vida a la banda más legendaria de rock hecho en Argentina: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pero esa es otra historia...
El "año sabático" de los Redondos se ha extendido más de lo que todos quisiéramos. Skay lleva publicados dos discos: "A travez del Mar de Los Sargazos" y "Talismán". En los discos se puede escuchar el inconfundible trazo musical ricotero, con lo que Skay demuestra ser el gran genio musical de la banda, así como El Indio demostró ser el genio poético.
Skay y el Indio no se hablan mucho, y nunca lo hicieron. Su amistad se basa en proyectos en común y no en fines de semana compartidos: es algo que cuesta hacer entrar en la cabeza.
La voluntad de que los redondos se junten otra vez está... esperemos que no se quede en una voluntad.

01 octubre 2006

El video de "Masacre en el Puticlub" disponible en Internet

Hace unas semanas lo estube buscando, pero sin suerte. Finalmente lo encontré y acá está para todos ustedes. La calidad de la imagen no es la mejor pero es de las pocas oportunidades que hay de verlo.
¡Que lo disfruten!

29 septiembre 2006

Interpretación - De marines y mandarines


Hace algún tiempo que vengo escuchando gente que dice que "las letras de los Redondos no dicen nada". Uno puede creer que eso lo diga alguien habituado a escuchar música pop, cuyas letras son más bien explícitas y con muy pocas metáforas, pero me sorprendió escucharlo de un fanático de Charly García, quien yo considero uno de los más metafóricos y dificiles de entender del rock en castellano. Supuse que si alguien no diría eso sería un fanático de Charly.
Decidí, por ello, poner al alcance de todos mi intepretación de el tema Queso Ruso. Tengan en cuenta que este tema fue escrito alrededor de 1990, mucho tiempo antes de la caída de Saddam Hussein y la gesta de este amplio y profundo resentimiento contra el gobierno de los EE.UU. y el imperialismo norteaméricano.

Pasó de moda el Golfo, como todo ¿viste vos?
Como tanta otra tristeza a la que te acostumbrás.
Ahora vas comprando perlas truchas sin chistar,
calles inteligentes, alemanas para armar.
Fijense que dice "como tanta otra tristeza a la que te acostumbrás". Plantea que la guerra del Golfo no es algo que se trague bien, pero uno se acostumbra. Luego sigue consumiendo la basura de todos los días, cosas inútiles o frívolas, tragándose todo lo que le venden.

Y muchos marines de los mandarines
que cuidan por vos las puertas del nuevo cielo.
Los marines de los mandarines son ni más ni menos que los soldados norteaméricanos, que en realidad no están sinó al servicio de quienes controlan el mundo. Con "que cuidan por vos..." se refiere a esa bandera que siempre están levantando de la defensa de la paz mundial, ese derecho que reclaman de hacer la guerra en nombre de la paz, la libertad y la democracia.

El bronceador charlotte te cuida de la radiación.
Rematan el electro de Elvis al morir.
Fijate de que lado de la mecha te encontrás,
con tanto humo el bello fiero fuego no se ve.
En esta parte plantea el consumismo y la propaganda del modelo de sistema que tenemos impuesto. Una observación es que a Elvis lo encontraron muerto y no murió en un hospital, así que, si rematasen tal electro-cardiograma, este sería un ppapel con lineas planas o bien sería falso. En cualquiera de los dos casos, lo que estuviesen vendiendo sería una estafa.

Y hay algo en vos que está empezando a asustarte:
cosas de hechicería desafortunada
Pero ¿que pasó? Te das cuenta de que las cosas no están bien así. Empezás a salir de la nube.

Quedate con el vuelto, mula de la enfermedad.
Pobrete que sos tropa de la guita y chimpancé.
Quedate esa petaca con saliva y nada más,
mordiéndote la lengua por poco me engañás
El vuelto, el dinero... en todo caso el dinero, la riqueza son los portadores del problema. Vivís con las migajas que caen de la mesa de los que más poder tienen. Sos su carne de cañon y su diversión. En realidad no tenés nada.

Sentís la mosca joder detrás de la oreja
y chupás la fruta sin poder morderla.
Algo te molesta, te empezás a dar cuenta de que algo está mal en todo esto y que en realidad este sistema te hace caminar como a los burros, que les ataban una zanahioria a un palo y se la ponían colgada adelante: persiguiendo a una zanahora que nunca vas a poder morder.

A lo largo de todo el album se hace referencia a la búsqueda del dinero y el poder, pero que no podemos cambiar nada ni dejamos de ser los "chimpancés" de los dueños del mundo.
Creative Commons License
Este artículo está licenciado bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5.

¿Quien es el Indio Solari?


En el primer artículo publicado en Banderas en tu corazón vamos a tratar a uno de los tres personajes emblemáticos de la banda de "las bandas". Estamos hablando de Carlos "el Indio" Solari.
El "Indio", como la mayoría de nosotros preferimos llamarlo, nació en la ciudad argentina de Concordia (provincia de Entre Ríos), en 17 de enero de 1949.
Lejos de pertenecer a los estratos más ricos de la sociedad, su padre era empleado de correos, en cuanto que su madre cumplía sus roles de ama de casa. No obstante, su "entrerrianía" le duró poco: al año de vida fue a vivir a la ciudad de La Plata.
Desde chico mostró interés por las artes, principalmente en lo referente a poesía y literatura, pero sin descartar al cine, la música, y los cómics. Se pasaba las horas escribiendo y dibujando.
Durante la década de los '70 vivió en Valeria del Mar. Allí trabajaba en un hotel, y en un taller de estampado que tenía en sociedad con Guillermo Beilinson, quien fuera hermano de Eduardo Beilinson: Skay (dentro de poco vamos a agregar una nota sobre Skay y también sobre Poly).
En el año 1976 se conocieron con Skay por medio de Guillermo. Por ese entonces, Skay, tocaba en "Diplodocus Red & Brown", pero inmediatamente empezaron a combinar letras y músicas. Se deberían debería esperar dos años más, hasta el '78, para que se conformara a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, cuando realizaron la emblemática gira a Salta, que daría vida al mito.
Finalmente, en el año 1982, los Redondos desembarcan en Buenos Aires. Por aquellos tiempos la banda solo se movía en un submundo de bares y confiterías: pasarían 3 años hasta que, en el '85, se grabara y publicara "Gulp!", el primer disco de la banda.
El Indio Solari ha sido desde entonces, quien ha dado los lineamientos líricos y filosóficos desde siempre a la banda. Pero aún más: en casi todos los reportajes que se han hecho a "Los Redondos" es él quien habla en forma casi exclusiva. Pero ¿por que? Es, indiscutiblemente, un ilustrado. Demuestra un punto de vista tajante y sólido en casi todas sus apreciaciones, así como una sensibilidad sorprendente para entender a su público.
Casado desde 1989 con Virginia, tuvo su primer hijo en 2000: Bruno (en el mismo año que se editara el último disco de Paricio rey y sus Redonditos de Ricota). Probalemente, el hecho de que tuviera que afrontar sus deberes de padre le hizo alejarse de la banda.
Aislado del mundo, se sabe que vivió durante los últimos años en Parque Leloir, pero luego del nacimiento de Bruno, el Indio manifestó su voluntad de mudarse a Nueva York.
En lo personal, muchas veces hablando con amigos y fanáticos nos hemos planteado el hecho de que los Redondos han roto los moldes y extendido las fronteras del rock, y considero que esto solo es posible gracias a la obsesión y el perfeccionismo tanto de El Indio, como de Skay. El Indio Solari es un tipo a veces pesimista y otras se muestra con un moderado optimismo. Nunca expresó tener una inclinación política determinada, aunque en lo personal considero que es un anarqista "de los viejos": su renuencia a aceptar a este sistema como algo legítimo y natural a los seres humanos, así como a la policia (a institución a la que considera ofensiva para la misma condición humana) y cualquier medio o fuerza de opresión.
El Indio Solari, sigue siendo un mito, más allá de cuanto se sepa de el: es una persona que desde su silencio de Parque Leloir ha dicho e inspirado más que muchos "clientes del micrófono". Un personaje célebre por lo que dice, lo que escribe o lo que da a entender
Espero que les haya gustado la nota. No se priven de dejar sus comentarios.

Creative Commons License
Este artículo está licenciado bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5.